“Se practicaba el desprecio a la realidad presente en función del futuro y la extirpación de todas las características propias para adoptar las prestigiadas afuera… una enseñanza que subvertía el orden natural de las cosas… Cuando ingresé a la Escuela Normal y aprendí los principios pestalozzianos, a pesar que mi sentido crítico estaba embotado por esta formación, percibí la contradicción que había con aquello de pasar de lo particular a lo general, de lo simple a lo compuesto y de lo sencillo a lo complejo y lo que se practicaba, pues se proponían los objetivos antes de estudiarse las condiciones que podían o no corresponder a ello y se invertía así el razonamiento… Ya en la pubertad el chiquilín político que había en mí, empezó a tener perplejidades como ésas… La enseñanza y el periodismo… y mamá, como maestra que era, las ayudaba… ayudaba también el desarrollo de un pensamiento individualista… esa literatura que muestra que sólo se llega a millonario si se han vendido diarios en la infancia… llegar a millonario es la prueba máxima de la capacidad humana. Sí leí bastante, y el niño lector tuvo que desdoblarse”. ↓ Leer más…


